La salvia (Salvia officinalis), aparte de un condimento muy apreciado, es una de las plantas más queridas por los herbolarios de todos los tiempos. Su gran versatilidad hace que se la incluya en remedios con plantas medicinales para curar dolencias muy diversas. Combina una clara acción antiséptica y astringente, de modo que la infusión de hojas de salvia tomada en forma de enjuague o gargarismo puede ser una buena solución para atajar las infecciones bucales y para acelerar la curación de llagas o heridas en la lengua y en las paredes de la boca, las encías sangrantes o inflamadas y para mitigar el fatídico dolor de muelas. Es una planta amarga, que ayuda a recobrar el apetito, a aliviar los trastornos digestivos, como gastroenteritis, náuseas y diarreas, y a evitar la hinchazón abdominal, los gases y el mal aliento. En fitoterapia china, la salvia está considerada como un tónico general, que ayuda a templar los nervios y, al mismo tiempo, a ganar fuerzas y combatir la astenia. Se revela, asimismo, como una buena solución contra las picaduras de insectos, la irritación ocular y para tratar la caída del cabello. Cómo tomarla • Se cosechan hojas frescas. • Se toma en infusión o decocción, y también en tintura diluida en agua para hacer enjuagues y gargarismos. • Ha de evitarse en embarazo, lactancia y si se sigue un tratamiento con estrógenos.
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