Por lo general, los primeros síntomas son la necesidad de una luz más fuerte para leer, dificultades al conducir un automóvil de noche debido al encandilamiento de los faros que se aproximan o molestias con la luz brillante del sol.
Sin embargo, quien sufre estos problemas no necesariamente tiene cataratas; también puede tratarse, por ejemplo, de una sensibilidad extrema a la luz de origen genético.
Las cataratas pueden atacar un solo ojo o a ambos en distinto grado. Su causa más común es la incapacidad natural para mantener niveles normales de sodio, potasio y calcio en el cristalino.
También lo daña la exposición prolongada a la luz ultravioleta. Por eso, se aconseja usar anteojos oscuros y un amplio sombrero para exponerse al sol.
Para detener el avance de este problema se recomienda aumentar el consumo de vitaminas E y C, beta-carotenoy selenio, que se encuentran en frutas y verduras frescas.
Cuando ya está muy avanzada, la única opción es una sencilla cirugía ocular de una hora que permite volver a casa el mismo día.


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