Estas encierran un misterio que la mayoría de las civilizaciones antiguas usaban para cambiar estados de ánimo, modificar diversas situaciones y hasta para mejorar la salud.
Algunos especialistas en el tema trabajan colocando piedras en diferentes partes del cuerpo durante un lapso determinado, ya que ayuda a restablecer el equilibrio energético.
Otros sostienen que el solo hecho de llevar una gema en contacto con la piel (en un colgante, anillo o aro) incrementa el bienestar físico y hasta la suerte.
Comencemos con la esmeralda se la considera la piedra “curadora” de la naturaleza porque equilibra la mente y el espíritu. Pero atención, se dice que la persona que la use debe ser noble porque la esmeralda se opaca ante la falsedad y tarda en recuperar su brillo.
El citrino en todas sus tonalidades (desde el amarillo al ámbar) tiene un enorme poder curativo. No sólo transforma los pensamientos negativos en positivos, también estimula la regeneración de los tejidos y, sobre todo, atrae la riqueza. Cuando se tienen problemas de dinero o de trabajo, es bueno llevar esta piedra.
Los diamantes son considerados talismanes del amor. No por nada son las piedras favoritas en los anillos de compromiso. Además, aportan vitalidad, autoconfianza y buen humor, potencian la inteligencia y rechazan las energías negativas.
Las aguamarinas ayudan a que la gente se exprese y se comunique mejor, el rubí sirve para levantar la autoestima y, las amatistas calman el estrés y aportan serenidad.


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