No hacer dietas drásticas. Eliminar el peso poco a poco. Conseguir una pérdida de peso entre 500 gramos y un kilo por semana es lo correcto. de las dietas que prometen rápidas pérdidas de peso, ya que la mayoría de estas dietas lo hacen a costa del agua corporal y la masa muscular, y no de la grasa. Eliminar el azúcar y el alcohol de la dieta. Complementar la dieta con ejercicio físico adaptado al estado de cada persona
Acudir a los alimentos llamados saciantes, entre horas. Te ayudarán a pasar, mucho mejor, los primeros días de dieta: la fibra, el agua o algunas frutas como la manzana.
Aumentar el desayuno y disminuir la cena
Comer en platos de postre y masticar muy despacio. No tragar los sólidos hasta que se hayan convertido en líquidos.
Realizar cinco comidas diarias y beber más de litro y medio de agua al día. No intentar perder peso con tratamientos farmacológicos sin registro oficial. Recuperar los hábitos alimenticios con la ayuda de un especialista de nutrición que vigilará nuestra dieta, lo antes posible.


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