La vaselina es oclusiva, es decir, forma una barrera que ralentiza la evaporación del agua de la piel.
La glicerina es un humectante que actúa como un imán de agua, mientras que la función de la silicona es emoliente, al lubricar la superficie de la piel y hacerla parecer más lisa y brillante.
Una duración de 24 horas es la promesa de muchas hidratantes. Sin embargo, los dermatólogos cuestionan que sea realmente posible, puesto que el día a día nos depara infinidad de contactos, roces, cambios de ropa… que acaban por retirar la crema que nos hemo aplicado.
Por ello, es importante que hidrates la piel que llevas a la intemperie normalmente rostro, cuello, escote y manos) tantas veces como la notes tirante.
Las cremas de última generación van más allá de proporcionar agua, lípidos o una barrera defensora.
Apuestan por imitar a la propia piel, incluyendo cada vez más ingredientes que estimulan el proceso natural de autohidratedón.
Ésta es la línea actual de investigación, sobre todo en los tratamientos faciales.


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