Que hacer cuando la ansiedad aparece: Hoy te presentamos este artículo en donde podrás conocer los diferentes estados de ansiedad y cuales son sus síntomas. Que hacer cuando la ansiedad aparece
Así como cada persona reacciona de una manera diferente ante una misma situación, es tambíen diferente los síntomas que hacen evaluar que estamos pasando por un período de ansiedad. Entonces cuando se producen varios de estos síntomas cada vez que nos encontramos ante un problema determinado (exceso de trabajo, conflicto laboral o familiar, pérdida de un ser querido…), delata de la aparición de un trastorno de ansiedad y, por tanto, debe detectarse cuanto antes y ser tratado adecuadamente. Síntomas psicológicos o emocionales: preocupación; temor; inseguridad; dificultad para decidir; miedo; irritabilidad; pensamientos negativos sobre uno mismo y sus actuaciones; preocupación excesiva por los fracasos; cambios de humor; ausencia de placer en toda actividad; insatisfacción ante situaciones y personas; temor a perder el control; dificultades para pensar, estudiar o concentrarse; o falta de autoestima y de perspectivas futuras. Síntomas físicos: sudoración; tensión muscular; palpitaciones; taquicardia; temblor; molestias en el estómago; gastritis; dificultades respiratorias; sequedad de boca; dificultades para tragar; dolores de cabeza; mareos; o náuseas. Síntomas motores: se caracterizan por una tendencia a evitar aquellas situaciones que nos atemorizan o bien hacerles frente con determinados hábitos que se agravan: fumar, comer o beber en exceso; sufrir una intranquilidad motora (rascarse, tocarse en exceso, moverse de un lado para otro sin una finalidad concreta); tartamudear o llorar sin motivo ante una situación determinada; o bien el caso contrario (quedarse paralizado de repente sin motivo). Aprende a relajarte con este ejercicio: Cómo recuperar el equilibrio interno. El miedo al fracaso, a enfermar o al rechazo nos crea ansiedad, angustia… y pueden enfermarnos física y mentalmente. Quizá debamos buscar en nuestro interior las respuestas que no encontramos fuera. Siéntate en un lugar tranquilo, con ropa cómoda y la espalda recta para que el aire entre y salga sin dificultad. Cierra los ojos y centra tu atención en la respiración. No interrumpas su ritmo natural; observa cómo entra y sale el aire. Con cada exhalación relaja una parte del cuerpo (de pies a cuero cabelludo) visualizándolas. Sal de este estado lentamente.
|