Tras la exposición solar, la piel tiene que ser tratada para reparar en la medida posible la deshidratación y los daños causados por los rayos ultravioletas. Cuando vuelvas a casa lo primero que tienes que hacer es darte una ducha de agua tirando a fría y usar un gel suave para eliminar los restos de bronceador, salitre o cloro. Una vez seca la piel debes ofrecerle un tratamiento de hidratación urgente, aplicándote una crema específica para después de tomar el sol. Los ingredientes calmantes son los componentes de este tipo de leches para después del sol. Son verdaderos tratamientos cutáneos, ya que de alguna manera reparan los efectos perjudiciales del sol, controlan la descamación, alivian y refrescan la piel y poseen propiedades hidratantes, antiinflamatorias, suavizantes y regeneradoras del epitelio, además de fijar y prolongar el bronceado. Actualmente, la mayoría de cremas y geles para después del sol vienen enriquecidas con extractos de tila, manzanilla... que calman la piel además de hidratarla, o con extracto de aloe-vera, que no sólo refresca sino que además regenera la piel. Decídete por una leche para después del sol que, además de sustancias que hidraten, tengan agentes calmantes. Para evitar el envejecimiento y las tan temidas arrugas debes cuidar especialmente la cara y el contorno de los ojos con productos hidratantes específicos para esas zonas. En el caso de producirse alguna quemadura más grave debes aplicar compresas de agua fría para aliviar las molestias y utilizar una pomada específica para este tipo de quemaduras. Y, recuerda, que además de hidratarte por fuera tu cuerpo también necesita que lo hidraten por dentro. Procura aumentar el consumo de líquidos, sobre todo de agua, zumos de frutas y todo tipo de infusiones. Si estás muy acalorada bébelos poco a poco. En tu farmacia te recomendarán la más adecuada.
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