Un nuevo estudio demuestra la beneficiosa acción de la actividad física en la prevención del cáncer. La práctica habitual de alguna actividad física (nadar, correr, pasear a buen ritmo) ya han demostrado su eficacia en la prevención de determinadas enfermedades como la osteoporosis, dolencias cardiovasculares, etc. Ahora, el cáncer se suma a la lista de trastornos que el ejercicio puede prevenir, según ha demostrado un estudio de la Universidad de Londres, realizado con unas mil personas.
De esta manera, la práctica de ejercicio físico dos veces por semana ha puesto de manifiesto la reducción del riesgo de padecer cáncer. En concreto, estas personas mostraron una mayor protección frente al cáncer de próstata, estómago y esófago.
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