Los zumos de fruta o de vegetales en las comidas son un buen entrante, digestivo y no excesivamente calórico. Pueden sustituir perfectamente a los embutidos, olivas o cualquier otro tipo de aperitivo. Se trata de una excelente opción, sobre todo para aquellas dietas que deben reducir el aporte de sal e incrementar el consumo de líquidos.
Mezclar los cereales del desayuno con frutas (fresas, manzana, kiwi...) es un hábito que puede inculcarse ya a los más pequeños. Es una forma fácil de añadir vitaminas y fibra a la primera comida del día, y la mejor manera de disfrutar de un desayuno completo y equilibrado para empezar la jornada con fuerzas.
Al preparar ensaladas o buscar acompañamientos para las carnes y pescados, podemos echar mano de nuestra imaginación y completarlos con frutas ralladas o en puré, o bien simplemente añadirlas cortadas (fresas, uvas, gajos de mandarina...). Es una forma original de aportar vitamina y color a los platos.
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