Las articulaciones posibilitan que los huesos se muevan y soporten peso, para manetener las articulaciones saludables es necesario hacer ejercicio. Un modo de vida sedentario va reduciendo el grado de movimiento de las mismas, y provoca que se vuelvan rígidas, mientras que los músculos que las soportan se debilitan.
Esto puede causar osteoartritis, o artritis por desgaste (el cartílago que cubre los extremos de los huesos se ablanda y los desgasta; las articulaciones pierden su amortiguación y, al moverse, produce dolor).
Los ejercicios que hacen énfasis en el movimiento, la fuerza y la resistencia pueden reducir los efectos de la artritis y ayudar a prevenir el inicio de la enfermedad.
Un tipo de ejercicio adecuado lubrificará las articulaciones, al tiempo que fortalecerá los músculos, tendones y ligamentos que ayudan a soportar las estructuras de las articulaciones.
Los ejercicios aeróbi-cos de baja intensidad pueden ser muy beneficiosos. Mientras que las actividades de alto impacto, como correr o danza aeróbica, deberían evitarse en general, pero concretamente para aquellos que se encuentran en estados de artritis más avanzados.
Las máquinas de ejercicio, como la bicicleta, el remo o el esquí, así como la natación y otros ejercicios acuáticos (especialmente en agua caliente), ejercen menos tensión sobre las articulaciones, dado que el agua soporta gran parte del peso. Andar es otra actividad beneficiosa.
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