Como es sabido los aceites esenciales siempre son buenos si se conoce del tema. Por eso, sus propiedades curativas, sedantes o estimulantes son tan eficaces. Sin embargo, sus beneficios dependen de saber utilizarlas correctamente. De otra forma pueden llegar a ser tóxicas. Dos reglas fundamentales, los aceites esenciales nunca se beben. Tampoco hay que aplicarlos en la piel sin antes diluirlos con otros de almendras, girasol o sésamo. En esta nota le contamos cuáles son las variedades que pueden llegar a resultar peligrosas. El aceite de bergamota y el de comino no son recomendados si piensa exponerse al Sol, ya que resultan fototóxicos y pueden provocar dermatitis y serias quemaduras. Los aceites de canela, clavo, incienso, limón, menta piperita, mirra, orégano y pomelo pueden ser perjudiciales para la piel e irritan las mucosas. Por eso, no es conveniente aplicarlos o emplearlos en baños de inmersión. Las variedades que se emplean para aromatizar ambientes como el narciso o y lang-ylang deben usarse en la medida justa, ya que en exceso pueden provocar náuseas y dolor de cabeza. Por otra parte, existen falsificaciones de aceites que resultan muy difíciles de conseguir. Uno de los casos es el del ámbar, que sólo se extrae de resinas fosilizadas o de las ballenas y se reemplaza por una mezcla de amaro y benjuí, mientras que el verdadero aceite de melisa, cuyo costo es elevadísimo, se adultera con hierba limonera, limón y citronela. Otros aceites que conviene evitar son los de ruda, almendras amargas, anís, boldo, estragón, poleo, salvia o tomillo.
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