Ejercicio sin edad lo que importa es moverse... En realidad, poco importa en qué etapa de la vida nos encontramos, el sedentarismo y la inactividad siempre son nocivos.
A continuación, Ejercicio sin edad lo que importa es moverse:
Aunque hablemos de trabajar con niños, adolescentes o adultos, todos, en mayor o menor medida, necesitan de una actividad física determinada.
Pero eso es mucho más notorio en personas que, teniendo una edad cronológica avanzada, se sienten y disfrutan de la vida al máximo, con un entusiasmo que envidiaría más de un adolescente.
Con ellos, debe pensarse en un plan de trabajo específico que gane musculatura, pero que, además, la conserve.
La mayor parte de los seres humanos -la tendencia es mundial- abandona la actividad física o le resta importancia a partir de determinada edad.
Un reciente informe de la Clínica Mayo señala que, tomando en cuenta a toda la población mundial, uno de cada tres hombres y una de cada dos mujeres no practican ningún tipo de actividad física.
El informe agrega que la única manera de frenar el avance de la vejez y las enfermedades asociadas con esta etapa de la vida, es agregar más horas de actividad física.
Obviamente antes de encarar cualquier rutina de ejercicios, toda persona mayor de treinta y cinco años debería realizarse controles médicos y agregar los de aptitud física: nunca estará de más un chequeo completo, una evaluación cardiológica y hasta un estudio nutricional con medidas antro-prométricas (grasa corporal, masa muscular y densidad ósea)
¿Cuál es la clave para notar que un plan de trabajo dará resultados óptimos?
A los pocos días de empezar, hay que evaluar pequeños logros: ¿Desapareció la fatiga y el desgano? ¿Estamos menos estresados? ¿Dormimos mejor? . Los indicadores físicos también deberían mejorar: ¿Se siente con más vitalidad? ¿Está más atento en su trabajo? ¿La presión está estabilizada? Siempre que se toma la decisión de empezar una actividad física, surge la duda de qué es lo que más conviene.
Algunos prefieren practicar deportes individuales, otros eligen actividades grupales. También están quienes van al gimnasio o eligen oxigenarse al aire libre.
La rutina básica
Si bien no existe una rutina ideal, como tampoco hay una dieta universal, lo recomendable es empezar con trabajos básicos, como los ejercicios aeróbicos, en intervalos de una hora u hora y media promedio, unas tres o cuatro veces por semana.
Pueden ser en cinta, o caminatas al aire libre, bicicleta, escaladores, u otros elementos, realizándolos en forma intercalada cada uno de ellos.
Estos ejercicios además de mejorar la función cardiorrespiratoria, también fortalecen los músculos en forma integral.
Con músculos fuertes será más fácil reducir el riesgo de lesiones y se mejorará la capacidad para enfrentar las tareas cotidianas. Será fundamental incrementar la hi-dratación en forma diaria, antes, durante y al finalizar el trabajo.
Entre 2 y 3 litros de agua, o de bebidas sin azúcar. Recordemos que, a más edad del atleta, mayor es la posibilidad de sufrir calambres por falta de líquido.