Cómo se arregla un corazón roto

¿Cómo se arregla un corazón roto? parece que no hay consejo ni nada que podamos hacer cuando algo ocurre como para sentirnos que el corazón se nos ha hecho pedazos.  Ojalá que hubiera sí, algo que pudiera hacerlo sentir bien, alguien que pudiera decirnos algo que nos hiciera sentir menos entristecidos, frustrados, desolados.  Y cuando pienso en ello, tengo que reconocer, que vamos por la vida pensando que ya no hay nada que pueda herirnos, porque ya hemos sufrido bastante, quizá pensemos en el colmo del orgullo que de las experiencias hemos aprendido demasiado como para enfrentarnos a todo y salir avantes, no nos engañemos no es para nada así.

Y sentir el corazón roto, porque nos dejan, porque se alejan, porque el amor parece no ser a veces suficiente para alguien, porque renunciamos a luchar, porque …esto y aquello, pero por sobretodo porque a la hora de la verdad, pocos serán los que quieran tomar riesgos por alguien más. Y aún cuando nos encontremos pensando que la vida ya está demasiado clara como para que nos podamos sentir confundidos, el día menos pensado nos volveremos a sentir así.

No hay nada de que avergonzarse, eso me lo he dicho siempre, quizá sea una mala excusa, pero cuando las cosas van mal suelo pensar en lo que he hecho para que ocurrieran algunas veces tendré la culpa, humana soy, otras veces los obstáculos naturales de la vida se interponen…pero otras tantas quizá he sido cobarde en enfrentar algo, quizá pensé lo que nos dijeron alguna vez, “las cosas irán asentándose por su cuenta” aquello y esto no ocurre nunca, y un día el corazón ese terco corazón se volverá a sentir lastimado. No hay que avergonzarse de haberse permitido sentir, soñar y amar…

Quizá de lo único que debamos avergonzarnos en la vida sea de no permitirnos alguna vez explorar los deseos de nuestro corazón, y aún así siempre he pensado cuando me cuentan alguna vivencia ajena, que cada quien tiene razones que algunos no comprenderán, hay algo que siempre entiendo y pienso que todos entendemos, no hemos estado exentos de ellos, no pensamos en el corazón lastimado cuando nos enamoramos, ni siquiera pensamos en enamorarnos, no planeamos un día salir a al calle y encontrar alguien y hacerlo parte de nuestro amor…eso no es para nada planeado.

Y cuando ocurre que bien, estupendo, lavida se torna rosa, todo es maravilloso, las sonrisas brotan a flor de piel, y por más que el mundo se empeñe en lo contrario, todo lo verás decididamente fántastico…que bien, pero y cuando llegan las renunciaciones, los abandonos, el adiós, qué hacer, igual que no controlamos lo que sentimos cuando nos sentimos pletóricos de amor, no podemos controlar los deseos de sentirnos sumidos en la desesperación a morir, darle rienda suelta a nuestro dolor.  Mi madre decía que un buen rato de lágrimas podía desahogar un corazón…a veces sentimos que falta más que un buen rato.

Sueno deprimente hoy, no les cuento nada nuevo pero tampoco nada interesante, sin duda que hoy poco tengo que aportarles sobre lo que siempre trato cuando vamos al tópico de “Relación de pareja”, y es que llegado el momento de sentirse abandonado, desolado, entristecido, rechazado, frustrado y tantos sentimientos que afloran, pero sobretodo cuando se quiere y no hay más amor para nosotros, no queda más que encararnos con nuestros sentimientos, no vale fingir nada, no nos avergonzemos de ser humanos como para llorar o sentirnos desdichados.

Igualmente fingir no cambiará nada, quizá (anoten que solo es mi opinión personal) sea hasta más saludable, dejarse llevar por la herida, nada sana sino nos enteramos que está ahí…así que visto el asunto, llorar no debe avergonzar a nadie, sentirse enamorado y desilusionado no es tampoco nuestra culpa, y qué diablos importa mostrar lo que nos está destrozando el corazón…a veces no tendrán algunos que pedirnos siquiera como decía “Timberlake” que les lloremos un poco…a algunos uno solo quiere llorarlos un río…quizá así el corazón se sienta menos dolorido. Y después de todo alguno bien vale esas lágrimas…

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