El hombre perfecto

Hace algún tiempo escribía sobre esa creencia  tan arraigada, de pensar que los hombres son los príncipes de los cuentos de hadas,  y que por ello mismo deben estar exentos de defectos, ser todo aquello que nuestros maravillados sueños adolescentes se guardaron en nuestra mente, y cuidado de aquel que habiendo hecho mella en nuestro corazón, se atreva a salirse del molde que nos hemos fabricado, porque entonces deberemos de ocuparnos en moldearlo a nuestra manera, en corregirle sus pequeños defectos y en construirnos, sí tan descabelladas pueden ser nuestras ideas, ese hombre perfecto que nos hemos pensado.

Y bien ese hombre perfecto como decía entonces, no es tal a partir de que nos asumismos eso podemos ser felices de verdad, él es como es y así nos ha gustado, cambiarlo es como que un día nos cayera en suerte quedarnos con un cuadro maravilloso, algo de digo yo para lo que para mi es el máximo de la perfección, un ¿Renoir? y decidir a “arreglarlo”, pues sí así son los hombres y todos los seres humanos, una hermosa pintura que no necesita arreglo alguno. Y debo hacer la salvedad, que hay algunos que no tienen arreglo ya en nada, los que complican la vida, los que arruinan nuestros días, los que frustran nuestros sueños, los que nos alejaron del ideal que un día pensamos, a esos relegarlos al olvido, eso no tiene ya solución.

Pero volviendo al hombre perfecto, que para cada una es diferente claro está, por mucho que digamos que Brad Pitt es el hombre más sexy del mundo (para mi lo es David Gandy) y que Richard Gere podría hacernos olvidar que está más cerca del cielo (si es que va a ir allá) que de nosotras simples mortales, el hombre perfecto es ese que nos gusta, que nos motiva, por el que estamos dispuestas a hacer todo, por el que no medimos limites, y al que estamos dispuestas a amar solo por eso por amarlo, porque amarlo es lo que queremos. Quien diga lo contrario de esto, se engaña a si misma como una tonta.

Y bueno pensando en el tema, pregunto a mis compañeras de trabajo, cuál es el hombre perfecto y me encuentro tratando de armar ese nuevo Robocop mínimo, de los sueños de una y las esperanzas de otra, lo que puedo decirles es que lejos del pensamiento colectivo femenino de que el hombre perfecto tiene esa maravillosa cara que tiene Jon Kortajarena (me desvío del tema) y muchas linduras más, lo que realmente cuenta, en esto han estado mis cuestionadas de acuerdo, es lo que él nos hace sentir, lo que hace de nosotros cuando está cerca, lo que nos inspira, lo que nos hace descubrir que no sabiamos que sentiamos y que podíamos llegar a lograr…o sea….

Lo que somos por ese hombre que nos motiva, nos hace sentir mejores personas, nos motiva a ser dulces, tiernas, pacientes, sexys, despierta nuestros pensamientos más amorosos (y los más sensuales también claro está) …él es perfecto para nosotros porque a su lado podemos sentirnos cómodas, queremos abrir nuestro corazón sin reservas y queremos lograr su felicidad y de paso en ese camino la nuestra…no es complicado ¿o si?  hay que estar atenta a cuando el mencionado pase por nuestras vidas, que entre un montón de hojas de perejil hay una ramita de fresca y arrebatadora menta, sin desmerecer al perejil claro está que todo tiene su gusto y su fin.

No hay hombre perfecto, al menos para mi, si pensamos que debemos reunir una lista de atributos y cualidades y lanzarnos a la calle a buscarlo desesperadamente, igual nunca lo encontraremos ni en la mejor de las películas, después de todo ese romántico en la pantalla sólo está actuando, los hombres de esa clase viven en los cuentos de hadas, los hombres de carne y hueso son esos que encontramos y cambian nuestra vida, el señor perfecto como nos decían,  es el que cambia positivamente nuestra vida y su sola presencia nos convierte los días, en días de brillante sol.

Mi señor perfecto, el que no teme decir lo que siente, el que por días duda, el que no teme enfrentarse a las exigencias de la vida, el que no oculta que puede llorar si eso es lo que desea, el que rie con entusiasmo, el que piensa que ese vaso siempre estará “medio lleno”, el que siempre tiene sus manías como coleccionar refranes (me encanta eso) el que puede ser sexy y tierno, el que me hace sentir que puedo intentar muchos sueños…el que me provoca siempre un abrazo…yo sé que es perfecto…

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