La infidelidad, las sospechas destruyen tanto como la realidad

La infidelidad es un problema cotidiano, y muchas veces causa el debacle de las relaciones. Pero algunas veces, sin existir infidelidad, una rutina de sospechas pueden llevar también al rompimiento.  La infidelidad que solo existe en la mente de uno de los dos, que sospecha del otro, daña al que sospecha y aún más al que se siente acorralado por las falsas sospechas sobre su comportamiento. Al final ser infiel es un riesgo de destruir la relación pero parecerlo también lo es.  No es solo culpa del que despierta las sospechas infundadas o no, sino también del que se atormenta con algo que quizá no existe, es una triste situación, las sospechas destruyen tanto como la realidad.

Cuando existe esta situación lo mejor es detener la marcha, hacer un alto y hablar, pero no hablar a medias y tampoco liarse en los contratiempos de reproches, llantos y gritos, es imperativa una charla adulta que permita conocer ¿por qué sucede esto? ¿qué vamos a hacer para solucionarlo?   Con esta actitud ya se ha dado un gran paso en la búsqueda de una vida sin la sombra de la sospecha.

¿quién provoca las sospechas? ¿por qué? puede ser que la actitud de uno de los dos haga sentir así al otro, o puede ser que uno solo tiende a pensarse las cosas así. En el primero de los casos hay que averiguar por qué uno actúa en esa forma y encontrar el punto de equilibrio entre ser fiel y claro está también parecerlo. Quizá al otro le molesta alguna relación social o laboral de su pareja, en este caso, no se puede ir nadie por ahí aislándose sin sentido solo por sospechas, hay que concretar las cosas, aclararlas y solucionarlas. El que siente sospechas debe evaluar por si mismo con sensatez si estás valen la pena, si no está siendo solo insensat@ y tomar en cuenta que la relación sufre una pérdida de confianza que al final puede llevarla a la destrucción.

“Hablando se entiende la gente” en este caso también. Hay que hablar, confrontar, aclarar y luego dar vuelta de página con un cambio de actitudes, que permitan una vida sin recriminaciones y dudas que alejan aquella felicidad para la que se han unido en pareja.

También te interesará:

La boda ¿por amor o por dinero?

Los celos, ese sentimiento que aprisiona

Leave a Reply