Conoce el camino de vivir una vida más plena

Conoce el camino de vivir una vida más plena… Todos deseamos hallar un sentido a la vida para ser felices. Muchos lo logran siguiendo el «carpe diem» “aprovecha el día” del poeta romano Horacio, que exhorta a exprimir el tiempo que se nos brinda.

A continuación, Conoce el camino de vivir una vida más plena:

Sin embargo, no siempre lo hacemos y acabamos desaprovechando la oportunidad de vivir experiencias enriquecedoras.

Quien mejor nos puede devolver esa conexión con el presente es el propio cuerpo a través los sentidos. Éstos perciben el entorno, se nutren de él y nos aportan nuevas vivencias.

A diferencia de la mente, el cuerpo está totalmente en el aquí y ahora. Las sensaciones corporales nos hablan de nuestras necesidades básicas, como relacionamos o descansar.

La mente, por otro lado, puede ir hacia el pasado y hacia el futuro con los pensamientos, así como confundirnos con juicios o expectativas.

Para comprobar los efectos balsámicos de estar conectada con el cuerpo, aprovecha este momento para percibir aquello que te llega a través de los sentidos. Puedes empezar por mirar atentamente el lugar donde estás.

Como si fueras una cámara fotográfica, intenta captar la calidad de la forma, el matiz del color, así como los contrastes de luz en el espacio. Sin prisas, busca diferentes perspectivas y fíjate en la armonía del conjunto. Amplía la percepción visual con los sonidos.

Escucha los ruidos que te acompañan y prueba a diferenciarlos entre ellos. Fíjate en su tono e intensidad. Date un tiempo para percibir el mundo acústico en el que vives. Y, finalmente, céntrate en la piel ¿Notas el contacto con la ropa? ¿Y el de los objetos que tocas? Si has seguido esta pequeña experiencia sensorial, seguro que ahora te sientes más relajada.

Esta tranquilidad se explica porque has estado plenamente en el presente, sin preocuparte de nada más. Es esencial adoptar un ritmo lento y una actitud receptiva para captar lo sutil y disfrutarlo.

Cada vivencia, por pequeña que sea, es única. Pensar que este instante es irrepetible ayuda a percibir la belleza que nos rodea.
Se trata sencillamente de respirar, abrir los ojos, afinar los oídos y agudizar el tacto. El cuerpo sale de su letargo y empieza a captar informaciones nuevas provenientes del entorno.

Este es un momento emocionante porque nos damos cuenta de la belleza en la que vivimos. Algo tan normal como el cielo despejado o el rumor del viento por la noche nos puede llegar a seducir como nunca, pues cualquier estímulo se convierte en algo especial.

l principio sólo los notamos en nuestro interior pero, a la larga, los efectos de vivir el presente los perciben incluso las personas que nos rodean. Para empezar, nos volvemos
más sensibles e intuitivas, con capacidad para discriminar mejor aquello que nos gusta o nos hace bien de lo que no.

Ese mayor contacto con el cuerpo nos ayuda a reconocer nuestras necesidades básicas, como la de afecto. Y, en definitiva, nos acercamos más al mundo de nuestro inconsciente, donde se almacena toda la información sobre nuestro ser y nuestro carácter (sin la cual no podríamos sobrevivir).

Por tanto, estando más presentes obtenemos mejores relaciones con el mundo exterior, un mayor autoconociento y más opciones y alternativas ante las diferentes situaciones de la vida.

Para lograrlo es indispensable escuchar al cuerpo, limpiar la mente de los pensamientos qué nos limitan y… ¡aprovechar todos los instantes que la vida nos regala!

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