Conoce los sentimientos que te llevan a comer en exceso

Conoce los sentimientos que te llevan a comer en exceso… La alimentación está íntimamente ligada, desde los primeros momentos de la vida, a la construcción de las emociones. Casi todos los conflictos de nuestro mundo interno tienen un reflejo en el modo en que comemos.

Aquí te lo contamos todo:

Con excesos o defectos de comida, podemos intentar compensar ese «vacío» que sentimos, más ligado a ‘necesidades psíquicas que físicas.

El lenguaje está lleno de referencias que dan cuenta de la relación entre alimentación y sentimientos. Decimos por ejemplo: «No me puedo tragar lo que ha dicho», cuando rechazamos una opinión, o «tengo un nudo en el estómago», cuando sentimos angustia, o «se me ha quitado el apetito», cuando se está triste.

Identificar las dificultades con la alimentación es una manera de expresar sentimientos que, por alguna razón, no pueden manifestarse de otro modo, igual que muchas veces sucede con emociones que no sabemos reconocer.

Se busca una solución somática porque no se encuentra una psicológica. Lo que está en juego en esta clase de trastornos alimentarios no es el organismo biológico, sino algo que afecta a la subjetividad y que es de orden psicológico.

Cuando aparecen problemas con la comida, convendría reflexionar qué estado de ánimo nos provoca el hambre o la inapetencia; qué deseos, ambiciones, decepciones o fantasías se ocultan tras esos actos que nos llevan a engullir o a rechazar el alimento. Una mala relación con la comida puede ser la expresión de un conflicto interno.

comer en exceso

Es inútil perder tiempo y energías controlando obsesivamente la dieta, cuando el peso del conflicto se desarrolla en el mundo de los afectos. Alimento y emociones se entremezclan desde el principio de nuestra existencia.

Seguir dietas imposibles, que conducen a estar sufriendo siempre por lo que no se debe comer, puede estar al servicio de una necesidad de castigo, más que de la idea de cuidar la salud.

El sobrepeso puede representar una forma de desamor hacia uno mismo, así como puede estar escondiendo una vinculación conflictiva con alguien. Este es justamente el caso de Rosa. Ahora que por fin ha conseguido adelgazar, su madre le ofrece un postre de chocolate que le encanta.

Cuando nos sentimos bien con nosotras mismas, aceptamos los cambios vitales y, sobre todo, nuestras carencias y debilidades. Esto es posible porque estamos bien alimentadas desde un punto de vista psicológico.

Significa que hay un equilibrio entre lo que queremos y lo que conseguimos, entre cómo somos y cómo deseamos ser.

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